22 septiembre 2015

Nostalgia, mugriento tesoro.


Hemos recibido multitud de quejas respecto a nuestra temática: que si solo sabemos criticar, que si somos unos haters, que si somos unos amargados… No queremos que os llevéis esa impresión de nosotros y queremos cambiar, en serio, vamos a postear cosas que nos gustan: el olor a tierra mojada, ver la lluvia desde la ventana o El Hormiguero. Pero hoy no, hoy os vengo a hablar de ese momento en el que decides que tu generación lo partía y cosas que pasaron a parecerte ridículas ahora son LA PUTA CREMA.
Es bien sabido que este fenómeno ya afectó a los años ochenta, dando lugar a la vuelta de Curro, esa representación aviar de Satanás, que pasó a ser un Icono Pop. O el Sr. Hasselhof, un tío cuya carrera televisiva consistió en eso, en correr por una playa o conduciendo un coche más carismático que el. Y, de repente, cuando nuestras alienadas mentes asimilaron que sí, que lo mismo los ochenta estuvieron bien (a fin de cuentas nosotros no estábamos ahí...), la nostalgia nos golpea en la cara con su falo. 

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"Voy a comerme a vuestros hijos." - Curro


El problema que surge con ésta nuestra época es que no podemos tirar de tanto icono. Pero hemos podido suplirlo, poco a poco. En primer lugar, con la tecnología. Muchos habréis visto en vuestros medio de transporte favorito cómo alguien, con el vello púbico ya crecido, usaba su moderno smartphone para lanzar pokeballs a un Ratata en vez de para su razón de ser: hablar con tu abuela enferma o buscar folleteo. Y sí, todos hemos jugado y “jijiji me acuerdo de cuando era pequeño, los niños de ahora no saben nada jejeje, esto si que eran juegos”. Pero, ¿de verdad era necesario? Por no hablar de DRAGON BALL (a.k.a. JAJAJA QUE PRINGADO MIRAS DIBUJITOS JAPONESES, hostia calla, que están echando “Goku”, como las parte el cabrón xdxdxd). Porque claro, aquí todos juzgamos a la mínima al que tiene una conducta un poco alejada de la norma, como ver películas griegas en tu habitación a la luz de un flexo de IKEA o sodomizar a un peluche con una careta de Jordi Hurtado. Aunque los primeros en aceptar esta suerte de vuelta a la infancia sean los que directamente no la vivieron.
"Verás que risa cuando dentro de diez años esto se ponga de moda"
Para hacerlo más visual, hagamos una regresión: volvamos a los cálidos 90, esa feliz época donde podías estudiar la noche de antes, salir al parque a jugar al fútbol y masturbarte a oscuras pensando en la buenorra de tu clase. Vamos, como ahora pero bajando al parque.


AGARRENSE, QUE SE APROXIMAN FLASHBACK

-TIOS, TIOS. ¡Me han comprado la NINTENDO 64 con el OCARINA OF TIME!
-¿Ande vas? ¿Tú eres tonto? Si Javi tiene la play, nene. Con el fifa, nene: EL FIFA. No veas el tonto este…
-Pe...pero que está muy bien, en serio… En la Nintendo Acción dicen...

FIN DEL FLASHBACK





Pero los tiempos cambian, ahora si no jugaste al Ocarina of Time eres un panojas. Tirarás de emulador, podrás jugar toda la noche en tu portatil, y luego te tatuarás una Trinidad. Hasta podrás fardar de gamer, que es como se autodenominan ahora los viciados de toda la vida pero que pueden ligar con gamers buenorras. Féminas, que en tu época prepúber, pensaban que todos los chicos eran unos infantiles por jugar a la play sin parar mientras ellas hacían su vida de ensueño en Los Sims. Y aunque nosotros hemos caído antes en este sucio devenir nostálgico, para ellas se ha optado por darles en sus iconos más inamovibles: las princesas Disney. Pero no las de siempre, no, esas eran unas remilgadas. Pero… si le ponemos cuatro tatuajes, dos dilataciones, mechas de colores y unas buenas gafas a La Sirenita... Eso sí es una chica independiente como yo. Me siento reflejada: DEME 10.
Sí, le costará más nadar, pero así hace bíceps.

Aunque, ¿quiénes somos nosotros para juzgar? ¿Y si ese síndrome de Peter Pan tiene como base disfrutar de cosas que nos llegaron de niños desde una perspectiva adulta? ¿Acaso las cosas antiguas dejan de ser buenas con el tiempo? No, amigos. Pase el tiempo que pase, nuestros hijos podrán disfrutar con nuestras series y juegos. Igual que nosotros nos divertimos como nuestros  ancestros, ya sea viendo Friends o teniendo apasionado sexo con animales de granja. Así que tiren de nostalgia, pero con moderación, yo os dejo, a ver si me paso la liga Pokémon que estoy un poco atascado...



16 septiembre 2015

Dancing with Satan

Chavules, hoy he tenido que vivir una de las cosas más traumáticas y duras a las que se puede enfrentar un ser humano a lo largo de su vida. Os lo voy a contar, pero dentro de la confianza que nos une (yo, escritora de esta entrada y bella mujer del planeta y tú, lector desconocido) te diré: esta entrada es MUY seria. Así que no quiero ni carcajadas ni medias sonrisas por parte de los raritos a los que os gusta el humor negro y el sadismo, os vais a enfrentar a hechos escalofriantes que podrían haber sucedido perfectamente en La Divina Comedia, en la obra de El Marqués de Sade o en el mismísimo Sálvame Deluxe: HOY HE VISTO A PADRES BAILANDO.

Uf. Ya. Lo he dicho. Vale. Ahora es más sencillo hablar de ello. Voy a intentar suavizarlo. Sí, eran padres, pero eran jóvenes. Vale, eso quizá lo empeora... y ahora veréis por qué. Ha sido horrible. Confieso que he estado apunto de llorar, y se que muchos lo habríais hecho. Hay que ser un auténtico Jason Statham para soportar algo tan duro.

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Jason soportando cosas duras

Me encontraba yo, pues, degustando unas birricervezas artesanas cuando comenzó todo: una mujer inglesa, con pinta de jovencilla pero que tenía el pelo cano (ahí ya era un poco raro) comenzó a reunir a la tropa de niños del lugar. Sacó una guitarra (en sentido figurado, supongo que la llevaba en la espalda o en la mano pero no me había fijado) y empezó a entretener a los pequeños saltarines que sonreían ensimismados a la Señorita Canas.

“Ay, qué bonitos, por favor” dije mientras le pegaba un trago a mi ambrosía. Mayormente bebecillos cuya edad oscilaba entre los tres meses y los 18 años tocaban a la orden de la chica panderetas, triángulos, claves y demás instrumentos inservibles que fueron fabricados para molestar pero, que en manos de esos pequeños, resultaban adorables (y hasta sonaban MEDIO bien). Lo confieso, en ese momento y antes de fijarme en cada niño, me cagué en todos sus jodidos y miserables muertos podridos en sus tumbas por haber comenzado un evento tan ruidoso a escasos metros de mí: sinceramente, no era mi momento all bran.

Los niños se lo pasaron pipa hasta que dejaron de hacerlo, como siempre y de toda la vida de Dios: tres canciones después. Fue entonces cuando mi gallardo compañero, el barman, las cervezas y yo comenzamos a fijarnos en el percal con más detalle. Esa mujer era el jodido demonio. ¡Le daba igual! Ella ahí, tocando sus cancioncillas QUE ENCIMA ESTABAN EN INGLÉS y los niños sin enterarse de una mierda: claro, imagina que tienes un cerebro del tamaño de una nuez y se te ponen a cantar en motrileño, pues NORMAL que te ni te enteres ni te interese.

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Un niño en aquel momento

Fue entonces cuando, con los niños ya correteando por otros lares, pintando o mirando al infinito, comenzaron las canciones con las que cerraba el concierto: los clasicazos, vamos. Las madres y los padres empezaron a bailar. No. No, tíos, no a menear un poco los brazos y las piernas. SE SABÍAN LA COREOGRAFÍA, la letra en inglés y sus muertos a caballo. ENTERA. De una jodida canción infantil que ninguno de nosotros reconoció. Que no, tíos, ¡que no estaban bailando con los bebés ni haciéndoles ningún tipo de caso! Era obvio que no era SU PRIMERA VEZ, ni probablemente su última, y que las canciones de aquel conciertillo abarcaban los primeros puestos en las listas de hits de padres jóvenes de los 2000. Un pasito pa’ lante, mover los brazos para aquí, que si la pierna para allá y un grito todos a la vez en el centro de un círculo improvisado (con los bebés FUERA de él). Por suerte, la cosa acabó medio rápido. Aunque ya sabéis que los momentos dolorosos suelen ser eternos.

Dramatización

No puedo decir más. Os puede ocurrir. Os he prevenido. Estad preparados para todos aquellos conciertos de cantajuegos improvisados que pueden sobrevenir en cualquier momento de vuestra vida. Puede ser mañana, pasado, dentro de un mes o quizá no os pase en años... pero cuando esto ocurra (qué ocurrirá), espero que estéis en el bando de los que bebemos cervezas y nos negamos a bailar canciones -que ni los bebés soportan- a en el bando del patetismo coreográfico. LARGA VIDA A LA DIGNIDAD.



07 septiembre 2015

La burlada levedad del ser

En estos años hemos visto aflorar cienes de pandemias urbanas que amenazaban con destruir la humanidad pero, que de un dia para otro, fueron desapareciendo paulatinamente: los canis fueron cambiando las litronas en el parque por pasear en estos a los hijos que tuvieron en la ESO; los emos supongo se dieron cuenta repentinamente que de cara al exterior podían resultar un poco (MUY) ridículos.

El problema surge cuando un reducto generacional acostumbrado a seguir modas cada cierto tiempo se queda sin un ejemplo a seguir. Necesitan a un superhombre que les guíe para destruir las ideas estéticas preconcebidas y, en vez de uno, han encontrado a cuatro: CUATRO PUTOS JINETES DEL APOCALIPSIS.

  "Ojala algun dia me robe alguien con tanto estilo”

De un día para otro, los “Pxxr Gvng”, cuatro chavales con buenas bases y un pocomucho de autotune llegaron a conquistar el corazón de los modernos (sonando incluso en El Sónar). Pero primero debemos remontarnos a su estilo de música, el TRAP (o cómo creerse que tu barrio es el Bronx).

A grandes rasgos podríamos decir que se asemeja mucho al rap, pero dándole un toque más suburbial. Pipas (de las de hacer pupa), nigga y demás jerga del rollo. Un revival de los yonkis chandaleros pero cambiando palabros como “chotas” o “parguela” por “snitch” o “goofies”. Un equivalente a “El Lute” con el B2 de inglés y soltando rimas en vez de dar tirones.

Pero yo no soy nadie para juzgar su nivel de criminalidad, el saber hasta que punto es pose o es real no es lo que nos atañe. Lo realmente jodido es ver a un señor de treinta años visualizando, en su piso de Malasaña, un tema de estos chicos mientras se va percatando de que es un fiel reflejo de su way of life. Y que, aunque su plan predilecto hasta ahora habia sido beber gin-tonics en el after que sólo él conoce, es un tío de la calle. De repente no vive en un barrio, vive in da hood, sus colegas tatuadores y DJs ahora son su clicka y, en vez de tomar MDMA, toma Molly. HASTA AHORA NO SE HABÍA DADO CUENTA DE QUE SU VIDA GIRABA EN TORNO A PISTOLAS, DEALERS Y CHICAS DE MORAL ALEGRE.

Y claro, ante esa perspectiva, los cimientos sobre los que forjó su carácter se desmoronan y no le queda otra que forjar un nuevo yo. Un nuevo yo con camisetas grandes y estampadas, gorras planas y tatuajes situados de forma aleatoria: un poco como era antes pero cambiando en su spotify Los Planetas por Kinder Malo. Su espíritu sensible ha quedado atrás, ahora vivirá cual dealer. La triste realidad es que su mejor amigo (al que ahora llama “nigga”) y él seguirán siendo unos pipas a los que venden orégano en vez de weeda y les cuelan spiz a precio de coca. Pero él vivirá feliz: creyéndose que se juega la vida buscando beef con bandas rivales e intentando ligar con hoes. Ahora es un tío peligroso y vive la vida criminal. Cuidadito con él, pipudo.

“¿Cantante de TRAP o dependiente de la FNAC?”

¿Nos encontramos ante una moda pasajera? Es impredecible aún pero, ante un devastador futuro gobernado por hipsters chandaleros sacando los bardeos para robar Iphones, yo ya he preparado mi kit de camuflaje: he cogido un chandal de tactel de mi padre, una camiseta del Pryca que rondaba por mi casa y me he tatuado un ancla en el ombligo, un as de picas en el lumbar y una frase superflua en la clavícula (“sólo Dios puede juzgarme”, una frase callejera a la par que elegante). Por si queréis ir preparando el advenimiento, os dejo un impactante documento audiovisual. EL INFIERNO SE ACERCA (o no) Y HAY QUE ESTAR PREPARADO.


Mira esa puta qué fresca que va.
Me molan sus pintas: le daba, en verdad.
Tiene “toa” la cara de estar mal follá.
¿En serio es tu novia? Presentamela.

¡CUIDADO CERVANTES, QUE LOS JÓVENES LITERATOS VIENEN POTENTES!


05 septiembre 2015

Anoche me entró el canguelo

Chavules, hoy me ha pasado una cosa rarísima. De eso que tratas de olvidar pero te recorre un escalofrío por la nuca. Pues así.

Estaba plácidamente dormida en mi cama de viscolatex, cuando algo me despierta: un ruido muy fuerte proveniente de la cocina. Como algo rompiéndose. Claro, yo soy de las que necesita como una media hora-hora y algo para despertar tranquilamente y ser persona, pues imaginaros la taquicardia que tenía. Hasta me llevé el dedo índice y corazón a la yugular para notar el pulso, yo que sé, cosas que se te pasan por la cabeza cuando vas sobado.

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Mi electrocardiograma esta noche

Todo estaba completamente oscuro y no había ni un ruido por la casa, me extrañé porque el estruendo parecía haber sido provocado y pensé en levantarme para ver qué había ocurrido, así que alargué el brazo a la mesilla y giré el reloj despertador que tengo a mi lado: la hora señalaba las 3:33 am. ¿Sabéis qué significa eso, no? Madre mía. Me cagué de miedo: es La Hora de los Muertos. Obviamente ni me moví de la cama.

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No da mal rollo, ni ná

Para el que no lo sepa, las 3:33 am se considera una hora clave para todo el rollo de los espíritus, el demonio y las cosas paranormales. Últimamente me pasan unas cuantas, y justo esta misma noche soñé con una que me ocurrió hace menos de un mes, aunque eso ya me da para otra entrada. La cosa es que esta hora clave es así de famosa porque en muchísimos casos de casas con poltergeist (que no han podido resolverse) o típicas casas en que uno de los padres se vuelve loco y asesina a toda su familia, los relojes siempre se paran a esa hora (y no uno, TODOS, de repente, a la vez, y delante de los investigadores que van a ver qué pasa ahí). Esto está documentado, sino mirad la película El Conjuro basado en hechos reales y donde podéis encontrar cantidad de información sobre ese suceso paranormal. Otra película que se me ocurre ahora en la que esta hora está presente y se le da mucha importancia es El Exorcismo de Emily Rose: en este caso cuando ella comenzaba a sufrir los ataques “demoníacos” solía ser a esa hora.

A mi me gusta mucho todo este tema, me atrae y me mola pasar miedo con ello, pero no es algo en lo que crea fervientemente ni soy la nueva Iker Jiménez. Pero es que cuando pasa acojona.

Total, que me quedé en mi camita tapada, se me pasó la taquicardia y me quedé dormida a los dos minutos. Mi madre esta mañana me preguntó sobre el ruido y me contó que había encontrado un plato roto en el suelo. Se supone que la tabla de cortar se había vencido por el peso y había tirado el plato del escurridor que tenemos en la encimera... pero yo me pregunto, joder, si no había otra hora para caerse y por qué le dió a la jodida tabla por caerse a esas horas y no pasados unos minutos de haberla colocado ahí. No sé, da que pensar.

04 septiembre 2015

¿De qué vas, Bitter Kas?

Saludos, coleguillas internautas del ciberespacio. ¿Cómo os va navegando por la red? Antes decíamos surfeando la web, ya sabéis, en aquellos maravillosos noventa.

Nosotros aún seguimos adaptándonos a este nuevo milenio lleno de maldades y diabólicos robots asesinos. Hemos sufrido grandes cambios durante esta década: la caída de la URSS, La Guerra del Golfo, la desintegración de Yugoslavia, los Del Río triunfando con La Macarena... Ha sido duro dejar marchar a tantos grandes ídolos e iconos de los noventa, que nos robaron el corazón y endulzaron nuestra infancia de múltiples formas.

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Leticia Sabater, el mayor referente de nuestra era

Aquí seguimos intentando no olvidar todo eso que dejamos atrás cuando los ordenadores decidieron volverse locos y dejar de obedecer a sus padres humanos. En mi caso, sufrí el Efecto Chuzausen en mis propias carnes, cuando yendo a ver una película al cine las butacas estaban mal numeradas y muchas entradas habían sido duplicadas. La situación se tornó apocalíptica: disturbios en la tienda de palomitas, cócteles molotov... Finalmente, tras cruzar palabras diplomáticas con el resto de personas de la sala, conseguimos sentarnos todos con una sonrisa de suficiencia. Cuando apagaron las luces un viento huracanado arrancó el techo y un pterodáctilo se llevó a una mujer embarazada de 7 meses. Pero pudimos ver la película, algo es algo. Recuerdo que era “Rescate explosivo”, con una grandísima interpretación de Dennis Rodman.

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El Efecto 2000 en Dennis Rodman
Los noventa eran amor-odio, hasta que los dejamos atrás: entonces fueron mucho más amor que odio, porque los 2000, colegas, no son cosa fina. Por ejemplo: EL GRINCH, como película de los 2000, si es que se puede llamar película. Vaya truñaco.

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Empezamos bien el jodido milenio

Mientras nos recuperamos de la resaca del Efecto 2000, iremos desgranando nuestras vivencias en este turbulento milenio, recordando el pasado agridulce y preparando a los que nos leen desde sus casas para los acontecimientos que les esperan. Tampoco nos pidáis mucho, que somos hijos de la LOGSE.

En fín, Serafín. ¡Hasta la vista, trapecista!