07 septiembre 2015

La burlada levedad del ser

En estos años hemos visto aflorar cienes de pandemias urbanas que amenazaban con destruir la humanidad pero, que de un dia para otro, fueron desapareciendo paulatinamente: los canis fueron cambiando las litronas en el parque por pasear en estos a los hijos que tuvieron en la ESO; los emos supongo se dieron cuenta repentinamente que de cara al exterior podían resultar un poco (MUY) ridículos.

El problema surge cuando un reducto generacional acostumbrado a seguir modas cada cierto tiempo se queda sin un ejemplo a seguir. Necesitan a un superhombre que les guíe para destruir las ideas estéticas preconcebidas y, en vez de uno, han encontrado a cuatro: CUATRO PUTOS JINETES DEL APOCALIPSIS.

  "Ojala algun dia me robe alguien con tanto estilo”

De un día para otro, los “Pxxr Gvng”, cuatro chavales con buenas bases y un pocomucho de autotune llegaron a conquistar el corazón de los modernos (sonando incluso en El Sónar). Pero primero debemos remontarnos a su estilo de música, el TRAP (o cómo creerse que tu barrio es el Bronx).

A grandes rasgos podríamos decir que se asemeja mucho al rap, pero dándole un toque más suburbial. Pipas (de las de hacer pupa), nigga y demás jerga del rollo. Un revival de los yonkis chandaleros pero cambiando palabros como “chotas” o “parguela” por “snitch” o “goofies”. Un equivalente a “El Lute” con el B2 de inglés y soltando rimas en vez de dar tirones.

Pero yo no soy nadie para juzgar su nivel de criminalidad, el saber hasta que punto es pose o es real no es lo que nos atañe. Lo realmente jodido es ver a un señor de treinta años visualizando, en su piso de Malasaña, un tema de estos chicos mientras se va percatando de que es un fiel reflejo de su way of life. Y que, aunque su plan predilecto hasta ahora habia sido beber gin-tonics en el after que sólo él conoce, es un tío de la calle. De repente no vive en un barrio, vive in da hood, sus colegas tatuadores y DJs ahora son su clicka y, en vez de tomar MDMA, toma Molly. HASTA AHORA NO SE HABÍA DADO CUENTA DE QUE SU VIDA GIRABA EN TORNO A PISTOLAS, DEALERS Y CHICAS DE MORAL ALEGRE.

Y claro, ante esa perspectiva, los cimientos sobre los que forjó su carácter se desmoronan y no le queda otra que forjar un nuevo yo. Un nuevo yo con camisetas grandes y estampadas, gorras planas y tatuajes situados de forma aleatoria: un poco como era antes pero cambiando en su spotify Los Planetas por Kinder Malo. Su espíritu sensible ha quedado atrás, ahora vivirá cual dealer. La triste realidad es que su mejor amigo (al que ahora llama “nigga”) y él seguirán siendo unos pipas a los que venden orégano en vez de weeda y les cuelan spiz a precio de coca. Pero él vivirá feliz: creyéndose que se juega la vida buscando beef con bandas rivales e intentando ligar con hoes. Ahora es un tío peligroso y vive la vida criminal. Cuidadito con él, pipudo.

“¿Cantante de TRAP o dependiente de la FNAC?”

¿Nos encontramos ante una moda pasajera? Es impredecible aún pero, ante un devastador futuro gobernado por hipsters chandaleros sacando los bardeos para robar Iphones, yo ya he preparado mi kit de camuflaje: he cogido un chandal de tactel de mi padre, una camiseta del Pryca que rondaba por mi casa y me he tatuado un ancla en el ombligo, un as de picas en el lumbar y una frase superflua en la clavícula (“sólo Dios puede juzgarme”, una frase callejera a la par que elegante). Por si queréis ir preparando el advenimiento, os dejo un impactante documento audiovisual. EL INFIERNO SE ACERCA (o no) Y HAY QUE ESTAR PREPARADO.


Mira esa puta qué fresca que va.
Me molan sus pintas: le daba, en verdad.
Tiene “toa” la cara de estar mal follá.
¿En serio es tu novia? Presentamela.

¡CUIDADO CERVANTES, QUE LOS JÓVENES LITERATOS VIENEN POTENTES!


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